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¿Cuál es el mensaje que envía Maduro a Trump y a la comunidad internacional con la carta para el FMI?

miércoles 18 de marzo de 2020, 21:30h
Por José Manuel Rotondaro (KonZ).- Como era previsible, el Fondo Monetario Internacional ni siquiera entró a considerar la extraña solicitud de fondos que hiciera este 17 de marzo de 2020 el gobierno de Nicolás Maduro. Esto tampoco debe haber sorprendido al propio solicitante, por lo que conviene explorar cuál fue el propósito de la carta.
Maduro hizo una solicitud que se sabía sería ignorada / Foto: Presidencia
Maduro hizo una solicitud que se sabía sería ignorada / Foto: Presidencia

Una solicitud que se sabía sería ignorada. La carta está plagada de errores de forma, tanto en castellano como en inglés, y de fondo. Concentrándose en lo sustancial, el FMI presta recursos a bancos centrales para apoyar la balanza de pagos de un país. La carta no menciona las cuentas externas en ningún lado. Tampoco es papel del FMI financiar “sistemas de detección y respuesta” ante epidemias. Esto le corresponde al Banco Mundial o al BID.

Tampoco es el procedimiento que el jefe de gobierno de un país le escriba a la Directora-Gerente del FMI solicitando evaluar “la posibilidad” de un financiamiento. Este tipo de planteamiento corresponde inicialmente al representante del país en la junta de directores del organismo multilateral. Ese representante es compartido entre varios países que se agrupan para alcanzar un porcentaje de los votos y obtener derecho a la llamada ‘silla’.

Tampoco es el procedimiento que el jefe de gobierno de un país le escriba a la Directora-Gerente del FMI solicitando evaluar “la posibilidad” de un financiamiento. Este tipo de planteamiento corresponde inicialmente al representante del país en la junta de directores del organismo multilateral. Ese representante es compartido entre varios países que se agrupan para alcanzar un porcentaje de los votos y obtener derecho a la llamada ‘silla’.

Venezuela está en un grupo conformado por España, Colombia, México, Costa Rica, El Salvador Guatemala y Honduras. En la actualidad el director, Leonardo Villar, es de Colombia y sus alternos provienen de México y España.

En todo caso y tomando en cuenta que las relaciones de Venezuela con los países que lo representan no es la mejor, lo apropiado es que sea el BCV o el Ministerio de Finanzas el que haga las consultas preliminares, de manera discreta, y luego formalmente presenten la solicitud.

Aun solventando estas deficiencias en cómo presentar la solicitud, el régimen de Nicolás Maduro sabía muy bien que para que fuese aprobada habría al menos dos importante escollos:

Por una parte, para que la directiva del FMI pueda considerar la solicitud, debe contar con un informe técnico para el cual se requiere información formal y oficial que ni el BCV ni el gobierno han proporcionado al FMI en más de una década.

El otro obstáculo insalvable para Maduro es que resulta prácticamente imposible que el FMI apruebe cualquier operación sin el visto bueno de Washington.

Una interpretación de lo que hay detrás

¿Por qué entonces hacer un anuncio público de algo que sabían no daría frutos? Algunos consideran que fue una movida para tener a quién culpar por las temidas consecuencias que sobre el país tendrán tanto la epidemia como la caída de los precios del petróleo. Pero para eso no necesitaban dar un paso que contradice lo pregonado por años, confundiendo a su público y dando señales de debilidad.

Es posible entender la carta en otro sentido. Puede ser un mensaje a los Estados Unidos y la comunidad internacional de que el régimen considera que está en un atolladero y está dispuesto a ceder posiciones a cambio de obtener viabilidad financiera.

En la coyuntura actual, cualquier apoyo que pudiera recibir de China y Rusia es limitado, pues ambos países enfrentan retos significativos en lo económico. Eso deja a Maduro con pocas opciones sino tratar de obtener recursos financieros del mercado.

¿Desesperación o estrategia? ¿Qué busca Maduro solicitando asistencia al FMI?


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Esto requiere al menos dos negociaciones paralelas pero conectadas. Por un lado con los Estados Unidos para que destrancar el juego político y reducir el alcance de las sanciones. Por el otro, comenzar a negociar, pero esta vez en serio, con los acreedores para reestructurar la deuda, para lo cual son condiciones necesarias tanto la previa autorización como el visto bueno del FMI.

Un atisbo de esperanza

En las últimas semanas, gobiernos de todo el espectro político han adoptado medidas inconcebibles a inicios de este año. Si Maduro ha recibido asesoría seria en temas médicos, él sabe que está a las puertas de enfrentar una grave crisis social, aislado económicamente y sin recursos ni siquiera para garantizar una adecuada alimentación del pueblo.

Frente a esta dantesca perspectiva, admitir que las sanciones lo han derrotado y que debe ceder e iniciar una transición política es quizás la alternativa menos costosa para él y su camarilla.

Por el bien de los que viven en Venezuela y los que están refugiados en precarias condiciones en países vecinos, ojalá ese sea el caso.

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