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El coronavirus logra que casi nadie hable de la profundidad de la crisis petrolera creada por Putin

lunes 23 de marzo de 2020, 20:00h
Por Juan Antonio Avellaneda (KonZ).- El mundo está viviendo uno de los momentos socioeconómicos más complicados de la historia. Y en este contexto, el sector petrolero. Y es que no sólo la recesión económica que se avecina es la que provoca el desplome del precio del petróleo. Hay que recordar que Rusia le dio un jaque mate al mercado provocando que el lunes 9 de marzo los precios del barril se desplomaran casi un 32%. En esos días la epidemia estaba lejos de ser lo que es hoy.
Rusia tiene 170.000 millones de dólares en un fondo de estabilización / Foto: Kremlin
Rusia tiene 170.000 millones de dólares en un fondo de estabilización / Foto: Kremlin

Fue a finales de 2016 cuando la OPEP comenzó un acercamiento con países productores independientes, principalmente Rusia, para estabilizar el precio del petróleo. Este pacto se logró a principios de 2017. Era una estrategia del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed Bin Salman. A los sauditas les convenía mantener un precio estable en la banda de 60-70 dólares el barril para implementar cambios políticos y sociales. El presupuesto del país depende 100% del precio del petróleo. Diversificar económicamente y modernizar Arabia Saudita era lo que buscaba Bin Salman y en estos 4 años ciertamente lo ha logrado, aunque queda mucho aún por ejecutarse.

El mercado petrolero cambió para siempre. Saldrán productores y probablemente Arabia Saudita y Rusia volverán a tomar los primeros lugares en producción mundial. Todo lo anterior está pasando desapercibido por la crisis del coronavirus.

En ese principio de 2017 Arabia Saudita era el productor de petróleo número 1 del mundo con una producción de 12,5 millones de barriles diarios, seguida por Rusia con 12 millones de barriles. Y es Rusia de la mano de Vladímir Putin la que lideriza esta sociedad entre la OPEP y los países productores independientes.

Con este acuerdo de recortes y estabilización de precios Rusia ganó influencia en el Medio Oriente, en especial en la crisis de Siria. Esta estabilidad del precio le concedió a Putin cuatro años para también estabilizar la economía.

Estados Unidos en esa época ocupaba el tercer lugar en producción con 11 millones de barriles diarios. En 2016 el presidente Barack Obama anunciaba que Estados Unidos había exportado petróleo por primera vez desde 1979, una pequeña cantidad pero era algo significativo. Todo producto de la desregulación energética que permitía la explotación de los crudos de esquisto. Esta desregulación energética la continuó e impulsó aún más Donald Trump, provocando que en estos 4 años la producción de Estados Unidos aumentara en unos 4 millones de barriles diarios, ubicándose hoy en 15,3 millones. Así, EEUU se convirtió en el mayor productor de crudo del mundo, seguido por Arabia Saudita y Rusia, los cuales mantienen niveles de entre 11,8 y 12,2 millones de barriles, respectivamente.

Este aumento de la producción de Estados Unidos se debió a esa estabilidad de precios lograda por el acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita. Porque permitió que el conocido fracking sea rentable. La elevada producción también provocó, en opinión de muchos economistas, la expansión económica reciente que ha gozado Estados Unidos.

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Llegamos a este 2020 y en la primera reunión de la OPEP en marzo se esperaba una continuación del acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita. Más cuando comenzaba a preocupar ya el tema del coronavirus. Pero Rusia, sorpresivamente, rompe el acuerdo y llama a libre producción. Seguidamente Arabia Saudita decreta la guerra de precios del petróleo anunciando que a partir del 1 de abril cada país es libre de hacer lo que quiera con su producción.

Es el jaque mate al productor norteamericano. Rusia nunca ocultó su molestia de que el fracking era viable gracias a ese acuerdo con los sauditas y por eso buscó quizás este momento de la historia para darle al mercado petrolero este golpe letal donde la OPEP queda básicamente desaparecida y esa convivencia de países productores se termina.

Rusia tiene una economía que depende en 52% del ingreso petrolero y necesita un barril en niveles de 53 dólares, mientras que Arabia Saudita depende 100% del ingreso petrolero y necesita un barril en 80 dólares. Estados Unidos no tiene una economía tan dependiente de este sector pero al ser el único país en el que toda la industria está en manos privadas, un barril en niveles de 20 dólares hará que muchas empresas privadas quiebren y desaparezcan, provocando una recesión en estados como Texas y Lousiana.

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Rusia tiene 170.000 millones de dólares en un fondo de estabilización, por lo que para muchos analistas no es casual que este 2020, Putin diera este golpe que busca quebrar el fracking norteamericano porque sabe que con ese fondo puede aguantar una baja de ingresos petroleros por casi 18 meses. Igualmente, este 2020 Putin cambia la Constitución y básicamente será presidente de Rusia de por vida; por otro lado, es año electoral en Estados Unidos. Para muchos analistas, si no hubiese aparecido el coronavirus, el mercado petrolero estaría igual en crisis por este desacuerdo.

El mercado petrolero cambió para siempre. Saldrán productores y probablemente Arabia Saudita y Rusia volverán a tomar los primeros lugares en producción mundial. Todo lo anterior está pasando desapercibido por la crisis del coronavirus.

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