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China y Maduro manejan con censura y maniobras de distracción la crisis del coronavirus

jueves 26 de marzo de 2020, 15:01h
Pedro Benítez (ALnavío).- El gobierno del Partido Comunista chino pretende ahora presentarse como el salvador del planeta enviando material médico y especialistas a las zonas más afectadas por la pandemia que se originó en su territorio y que se descontroló por sus propias decisiones. En esta estrategia están secundados, y no por casualidad, por Cuba y Rusia. Otra argucia es presentarse como víctima de “Occidente”; en esta ya lo acompañan el Irán de los ayatolas y la Venezuela de Nicolás Maduro. Es una operación política a gran escala donde las dictaduras pretenden lavarse la cara y que se olviden sus culpas.
China pretende ahora presentarse como el salvador del planeta / Foto: NHC China
China pretende ahora presentarse como el salvador del planeta / Foto: NHC China

Este martes la policía venezolana detuvo por unas horas a la periodista Beatriz Rodríguez, directora del diario La Verdad del estado Vargas, por informar sobre un posible caso de coronavirus en esa entidad. Aunque fue liberada quedó a la disposición de la Fiscalía. No es el primer caso, el fin de semana pasado fue privado de libertad el también periodista Darvinson Rojas, quien sigue retenido. ¿Su delito? Difundir información sobre casos de la pandemia en el país.

En Venezuela la información sobre el desarrollo del coronavirus en el territorio nacional está centralizada políticamente por la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez y no existe una instancia sanitaria profesional que la verifique o con la cual se puedan contrastar las cifras. Estas son manejadas de manera opaca y muy celosa por los funcionarios al servicio de Nicolás Maduro. Contradecirlos o dar informaciones alternativas es rápidamente reprimido.

Que esta manera de proceder coincida con la aplicada por las autoridades comunistas chinas desde que comenzó la pandemia del coronavirus en la ciudad de Wuhan a fines del año pasado no es para nada una casualidad. Así funcionan las dictaduras.

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Pedro Benítez