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Si Chávez estuviera vivo le daría un golpe de Estado a Nicolás Maduro

miércoles 01 de abril de 2020, 22:00h
Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- El análisis que hizo Hugo Chávez en el último discurso que ofreció ante la Asamblea Nacional se le aplica a Maduro. Y con más peso, ya que ahora la crisis social y económica del país es más profunda y desesperada. Chávez dijo que el país explotó en 1989 porque Venezuela estaba “descuadernada” y el país había “caído bien hondo”, lo que condujo al Caracazo de 1989 y a los golpes de Estado del 4-F, al 27-N de 1992 y luego al triunfo del “huracán revolucionario”.
Hoy Chávez estuviera encabezando, él mismo, un golpe de Estado contra Maduro / Foto: Hugo Chávez
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Hoy Chávez estuviera encabezando, él mismo, un golpe de Estado contra Maduro / Foto: Hugo Chávez

Si se le aplicara el análisis de Hugo Chávez a Nicolás Maduro, este ya estuviera fuera del poder. O Chávez estuviera encabezando, él mismo, un golpe de Estado. Es que las condiciones están dadas para una explosión social. Y para una rebelión militar. Los elementos que abordó Chávez el 13 de enero de 2012 ante la Asamblea Nacional para explicar la caída de la democracia representativa, tienen mayor peso en este tiempo de Maduro.

-La corrupción.

-La pobreza.

-La situación de la Fuerza Armada.

-La independencia de Venezuela.

-La situación social.

Chávez presentaba la memoria y cuenta de 2011 ante la Asamblea Nacional. Pero no sabía que ese iba a ser su último discurso. Se estrenaba Diosdado Cabello en calidad de presidente del Parlamento. Y en primera fila se encontraban Nicolás Maduro, Elías Jaua, Tareck El Aissami y Rafael Ramírez, entre otros. De modo que a Maduro no se le pudo haber escapado una sola letra del discurso. Y hoy debe analizar lo que Chávez dijo, y concluir que el diagnóstico se aplica más a la realidad actual que a la de la democracia representativa que estuvo vigente por 40 años.

Chávez habló de los indicadores de pobreza. De la corrupción. Y lanzó esta frase: “Enriquecimiento extremo de una minoría conviviendo con el empobrecimiento extremo de la mayoría”. ¿No es esta la situación de Venezuela hoy? Peor.

Como se venía del Año Bicentenario de la Declaración de la Independencia de 1811, Chávez estaba empeñado en apuntar que la revolución bolivariana había rescatado la independencia y la soberanía. Que antes las grandes decisiones se tomaban en los Estados Unidos. Es más, que las leyes que se aprobaban en el Parlamento en realidad eran redactadas -y a veces en inglés-, allá, en el imperio. “Se pulverizó la independencia y la soberanía entre 1958 y 1998”, apuntó.

Señaló que las condiciones, entonces, estaban dadas para que ocurrieran los “acontecimientos” que “sacudieron el país”. Habló de la situación interna de la Fuerza Armada, ilustrando que incluso en el batallón de paracaidistas del Ejército -en el que era comandante- hasta los paracaídas estaban vencidos.

Chávez habló de los indicadores de pobreza. De la corrupción. Y lanzó esta frase: “Enriquecimiento extremo de una minoría conviviendo con el empobrecimiento extremo de la mayoría”. ¿No es esta la situación de Venezuela hoy? Peor. Primero hay que anotar el éxodo de 6,5 millones de venezolanos. Y hay que anotar que lo que se sufre en Venezuela ya no es pobreza extrema sino tragedia humanitaria. Chávez, hay que reconocerlo, había reducido los índices de pobreza gracias a los milmillonarios ingresos petroleros, gracias a los impuestos recabados, y gracias a la inmensa deuda con la que hipotecó al país. En realidad no estaba creando riqueza pero el volumen de recursos le permitió mostrar índices favorables. Con Maduro ocurre lo contrario. Y si la pobreza, tal como señaló, era un factor que explicaba la derrota del sistema de partidos, ¿cómo no apelar ahora a ese mismo argumento?

Pero no sólo eso. Chávez hizo el contraste entre la riqueza de una minoría y la pobreza de una mayoría. A su juicio, la riqueza de esa minoría sólo era posible por la corrupción. La historia demostró que exageraba. Pero en 2012 no era un elemento para argumentar sin que él mismo viera hacia los lados y se percatara que allí mismo, en la Asamblea Nacional, se encontraban figuras clave, protagonistas, del gran saqueo de que era objeto el país. El propio Chávez había reconocido en 2010 la fuga del país de 200.000 millones de dólares. Ese año del cáncer, 2012, las empresas de maletín se iban a apropiar de 30.000 millones. Y el saldo final de la corrupción en la Era Chávez sería de 300.000 millones. Ahora, la corrupción no terminó con Chávez. Siguió con Nicolás Maduro. Y una corrupción que no paró. Una corrupción todavía más criminal en vista de que se roba inclusive lo que no hay. Con Chávez nació la boliburguesía. Con Maduro la boliburguesía internacional. Y con Maduro la boliburguesía llegó al poder, llegó al Palacio de Miraflores, algo que no ocurrió con Chávez.

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Chávez, verborreico, apeló a la Política de Aristóteles para argumentar. El Aristóteles matemático y filósofo. Aristóteles, dijo, desarrolla matemáticamente la política. “Y dice algo que bien puede usarse para explicar lo que ocurrió en 1989”. Ese fue el año del Caracazo. Chávez lo llamó “la explosión”. Ocurrió el 27 de febrero de 1989, comenzando el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Aplicando la fórmula aristotélica, Chávez ilustró que en Venezuela ocurría que “un conjunto, matemática, en el cual la minoría, subconjunto, matemática, cada día acumula más riqueza y una minoría, otro subconjunto, cada día es más pobre y más pobre”, fue una de las causas de esa explosión. ¿No viene al caso con Maduro? ¿No hay clanes y grupos de poder enriquecidos que controlan el Estado? ¿Y la corrupción en la Fuerza Armada? ¿Y por qué destruyeron a PDVSA?

Ahora, Chávez dijo algo si se quiere premonitorio. Señaló, apelando otra vez a Aristóteles, que “la única forma de que eso se pueda mantener en el tiempo, dice él, (Aristóteles), es acabando con todo vestigio de democracia”. ¿No es eso lo que ha hecho Maduro? Siguió diciendo Chávez que “sólo a través de la más cruda represión”, es que se puede mantener ese estado de cosas. ¿A qué ha apelado Maduro para sostenerse todos estos años? A la represión, al terror, al miedo, a la violación de los derechos humanos, a los crímenes de lesa humanidad. Chávez remató señalando: “Sólo a través de la más cruda tiranía puedes tener a una mayoría pasando hambre”. ¿Qué hay en Venezuela con Maduro? Cabe recordar que Maduro se hizo reelegir en unas elecciones fraudulentas que el mundo no reconoce y no lo reconoce a él como presidente legítimo.

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Dijo Chávez que “el pueblo se cansó de tantos discursos, tantas canciones, candidatos, elecciones, y elecciones, promesa y promesa, hambre y hambre, miseria y miseria, y riqueza extrema acumulándose hasta que explotó el país”. Explotó en 1989. Y detrás de la explosión, justificó, se sucedieron los otros acontecimientos. Los golpes de Estado de 1992, el del 4 de febrero y el del 27 de noviembre. Caracas explotó en 1989 y se atribuye la explosión social al aumento del precio de la gasolina que originó a su vez el aumento de las tarifas de transporte. Hoy se regala la gasolina. Pero no hay gasolina. Y la escasez de gasolina es un escenario temido por los militares.

Chávez explicó que los golpes fueron posibles porque había condiciones para ello. Lanzó un reto. Que alguien intente, que vaya a los cuarteles a hacer lo mismo. Dijo: La masa no está para bollo. Tenía razón en 2012. ¿Y ahora? ¿Hay condiciones? Si Chávez dijo que en los años 80 y 90, la situación interna del Ejército llegaba al extremo de que los paracaídas no estaban en condiciones, ¿qué diría hoy de la realidad social del soldado, de los oficiales, del conjunto global operativo de la Fuerza Armada? Porque hay que hacer el contraste del poder y los recursos que manejan los jerarcas con la situación de la tropa y la oficialidad. Dijo Chávez que en 1992 que no es solo que los soldados y los oficiales que no conocían el movimiento golpista del 4-F se hayan sumado a última hora, sino que se “sumaron con júbilo”.

¿Y cómo explicar eso? Porque, apuntó, el país había caído “bien hondo”. Y sentenció: “Venezuela estaba descuadernada”. Y esta frase conduce a la realidad de una Venezuela sin instituciones -la única que queda medio en pie es la Fuerza Armada-, que ya no tiene industria petrolera, que ya no tiene empresas básicas, en la que colapsaron los servicios públicos, colapsó el sistema sanitario, el sistema educativo, que no produce alimentos, en el que la pobreza extrema es palpable a simple vista, en la que se violan los derechos humanos, y lo que más le preocupaba a Chávez, todo lo anterior conduce a una pérdida real de la independencia y la soberanía.

Dijo Chávez esa tarde que la noche neoliberal casi que acaba con Venezuela. “Hasta dónde nos llevó el capitalismo. Nos llevó al acabose. A la barranca. Nos llevó al abismo”. Chávez preguntó si resultaba difícil reconocer esa realidad, lo cual conduce a la siguiente pregunta al cabo de 8 años de aquel discurso: ¿a dónde condujo el chavismo y el socialismo chavista a Venezuela?

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