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Maduro lanza un grito desesperado a la OPEP, Rusia y Arabia Saudita

miércoles 08 de abril de 2020, 20:50h
Zenaida Amador (KonZ).- Según los distintos voceros del régimen venezolano, Nicolás Maduro les ha enviado mensajes a los jefes de gobierno de los países de la ahora llamada OPEP+, en especial a Arabia Saudita y Rusia, buscando consenso para retomar el camino de la cooperación en procura de una estabilidad de los precios petroleros. El mensaje es en verdad un grito desesperado, ya que el crudo venezolano, que provee cerca de 90% de los ingresos de la nación, se cotizó la semana pasada en 13,74 dólares.
Maduro busca consenso en la OPEP para estabilizar los precios petroleros / Foto: @NicolasMaduro
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Maduro busca consenso en la OPEP para estabilizar los precios petroleros / Foto: @NicolasMaduro

Cálculos de la firma Ecoanalítica apuntan a que en el entorno actual, más el bajo nivel de producción y las limitaciones asociadas a las sanciones, el volumen exportable de Venezuela rondaría los 380.000 barriles diarios, que podrían generar unos 4.000 millones de dólares al año si el precio promedio anual se ubica cerca de los 20 dólares por barril. Esto deja al país sin margen para atender sus necesidades básicas en una coyuntura dramática a causa del golpe recesivo que genera el brote de coronavirus.

“Venezuela hace un llamado a los países productores que no forman parte de la Declaración de Cooperación OPEP+ a sumar esfuerzos para lograr la estabilidad del mercado en esta situación sin precedentes en la industria petrolera mundial”, señala el Ministerio de Petróleo de Venezuela tras destacar que “el acuerdo OPEP+ es una de las columnas centrales para solventar la crisis económica y financiera causada por la pandemia del Covid-19”.

Tocará a los grandes del mercado tomar las decisiones, midiendo oportunidades y costos. Venezuela mirará desde la barrera y esperará que las posturas de los poderosos en algo le beneficien.

Toda la energía está centrada en lograr algún consenso que les dé respiro a las agónicas finanzas públicas venezolanas. Pero la nación ya no tiene una posición de poder en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), porque su extracción de crudo apenas se sostiene sobre los 700.000 barriles diarios y porque buena parte de ese volumen está comprometido en pagos de deuda.

Venezuela ya no es el socio poderoso que movía los hilos de la OPEP, como en el año 2000 cuando Hugo Chávez convocó a una cumbre de jefes de Estado para rescatar el rol político de la organización a nivel global. De hecho, fue el propio Chávez el que usó esa plataforma para apuntalar su estrategia de ganar apostando a una política de precios en detrimento de la producción, algo que le granjeó una media de 56.000 millones de dólares en ingresos anuales entre 1999 y 2013, pero que destruyó progresivamente la industria petrolera nacional.

Ahora Venezuela es el socio incómodo. Según Argus, “desde principios de marzo, Maduro ha presionado personalmente al líder ruso Vladímir Putin para alcanzar un acuerdo de reducción de producción con Arabia Saudita”. Las gestiones no han rendido frutos hasta el momento. Ahora la orden para su ministro de petróleo, Manuel Quevedo, es que “no escatime esfuerzos” para persuadir a ambos colosos en la urgente necesidad de reducir producción y fortalecer los precios.

La meta es lograr un recorte global del bombeo de 10 millones de barriles diarios, a lo que Venezuela poco puede contribuir.

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Pero es que a su débil posición como productor y exportador venido a menos se suman otros problemas que limitan al desempeño de Venezuela frente a las demás naciones.

La OPEP, junto a Rusia y otros aliados planean celebrar una cumbre virtual el jueves para terminar de dar forma al recorte de producción. Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Argentina, Trinidad y Tobago, Egipto, Chad, Noruega y el Reino Unido se cuentan entre los invitados a la sesión que, dada la pandemia de Covid-19, tendrá que celebrarse de manera virtual, apelando a los recursos tecnológicos.

Este último detalle es una verdadera complicación para Venezuela. Según el reporte de Argus, en estas sesiones de trabajo virtual “es posible que no se escuche la voz de Venezuela” debido sus frágiles comunicaciones, por el pésimo servicio de internet en el país y la desincorporación anticipada del satélite Venesat-1.

Tocará a los grandes del mercado tomar las decisiones, midiendo oportunidades y costos. Venezuela mirará desde la barrera y esperará que las posturas de los poderosos en algo le beneficien.

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