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Otra venganza de Maduro contra Polar por el mensaje de Lorenzo Mendoza

miércoles 15 de abril de 2020, 16:02h
Por Zenaida Amador (KonZ).- Fue llamativa la reacción de Nicolás Maduro ante la información de que varios de los recientes contagiados de Covid-19 en Venezuela trabajaban para la misma empresa. Elevó el tono, giró instrucciones a sus funcionarios para que intervinieran con prontitud y hasta le ordenó a la Fiscalía General de la República que se involucrara en el caso. Pero ¿qué hay detrás de una respuesta de este calibre de parte del líder del régimen chavista?
Mendoza reveló datos sobre la complicada situación de Empresas Polar / Foto: Captura
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Mendoza reveló datos sobre la complicada situación de Empresas Polar / Foto: Captura

Desde el 13 de marzo, cuando se detectó el primer paciente con Covid-19, en Venezuela van 193 casos confirmados y nueve fallecidos por esta causa. Se trata de un nivel bajo en relación con otros países y en buena medida, según argumentan las autoridades, esto responde a las medidas de aislamiento social radicales que fueron dictadas para contener la propagación del virus.

Visto así, es lógico esperar que ante un foco de contagio laboral se activen de inmediato los protocolos de control epidemiológico correspondientes. En este sentido, Delcy Rodríguez, vicepresidenta Ejecutiva de Nicolás Maduro, informó este lunes que de ocho nuevos casos registrados a esa fecha, cinco respondían a un contagio ocurrido “en una conocida empresa productora de alimentos”. Aseguró además que “ya hemos tomado todas las medidas sobre las cadenas de contacto que tuvieron estas personas, (…) las medidas de ‘desinfectación’ de los sitios de trabajo y estamos en proceso de aislamiento de todos los potenciales casos”.

Mendoza lanzó el pasado 8 de abril un mensaje en video para sus trabajadores en el que además de invitarlos a cuidarse por el brote del Covid-19 en el país, afirma que la empresa ha distribuido unas 30.000 mascarillas y otros productos de protección, y revela algunos datos de interés sobre la complicada situación de la empresa, que alguna vez empleó a cerca de 35.000 personas.

Horas después, Maduro volvió sobre el tema y dijo que se trataba de personal de una compañía de seguridad que le prestaba sus servicios por contrato a una empresa “grande” e “importante”. Según su versión, eran seis quienes dieron positivo de Covid-19. Su oficio: escoltas de empresarios.

“Estamos investigando a los gerentes involucrados y la empresa tiene que decirnos la verdad, no puede ocultar el nombre de ningún gerente, no lo puede ocultar. Es la salud pública, está el Estado de Alarma, si no que actúe la Fiscalía y la justicia (…) No se puede ocultar ningún nombre ni ningún apellido, sea quien sea”, aseguró. Según su explicación, uno de los casos es un señor de 59 años, que trabajaba manejándole el carro a un gerente, quien “lo irradió”.

Entonces cabe la pregunta ¿de qué gerentes presuntamente contagiados y de qué empresa está hablando? La respuesta: Empresas Polar. Se trata de una de las principales empresas de Venezuela (con área de alimentos, licores y gaseosas) y un icono de la defensa de la iniciativa privada ante el sistema regulador y estatista impulsado por el chavismo en las últimas dos décadas, lo que por años ha implicado tensiones e intentos de intervención por parte de las autoridades en el manejo y control de la compañía, sin éxito hasta ahora.

Actuación responsable

Según Adán Celis, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), hay una pandemia mundial, con cerca de 2 millones de contagiados con el coronavirus y más de 120.000 fallecidos, “y aquí (en Venezuela) las autoridades denuncian a Polar como responsable del Covid-19”.

Explicó que Polar desde hace cuatro semanas le hace exámenes a todos sus colaboradores en sus instalaciones y de esta forma logran la detección temprana de síntomas y de dar positivo los casos son llevados a clínicas privadas para ser atendidos apropiadamente. “¿Se está actuando de la misma forma con el resto de los venezolanos que no son trabajadores de empresas privadas?”, se pregunta el industrial.

En una comunicación interna que trascendió a los medios Polar informó que “durante la primera semana de abril un trabajador de la compañía relacionada ‘Seguridad 365’ fue identificado como el primer miembro de la organización contagiado por coronavirus. Presentó fiebre y luego de hacerle las pruebas pertinentes fue ingresado a una clínica para su atención. Inmediatamente el Comité Covid-19 de Empresas Polar ejecutó las acciones previstas en el protocolo, siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”.

Tales acciones fueron:

  1. a) identificar los espacios donde estuvo la persona contagiada
  2. b) limpiar y desinfectar las áreas identificadas
  3. c) levantar la red de contactos que tuvo la persona durante los días previos

El comunicado indica que “tres días después, es detectado el segundo caso, compañero del primero (…) En un plazo de tiempo muy corto, la empresa logró consolidar la información completa sobre las personas que tuvieron contacto con ambos en días recientes. Esto permitió que la autoridad sanitaria pudiera citar a 23 personas para aplicarles las pruebas. De los 23 casos evaluados, 12 fueron identificados como sospechosos y fueron hospitalizados de inmediato, aun cuando no presentaban síntomas. Dos días después fueron confirmados 5 casos”.

Además de indicar que continuará manejando este tema con la transparencia y claridad que han permitido detectar estos primeros casos, tal como es la obligación de cualquier organización o institución, la empresa aseguró que las áreas de producción y distribución “siguen operando con total normalidad y cumpliendo los protocolos previstos para cada una de ellas”.

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¿Represalias del poder madurista?

Polar ha sido foco de atención constante del régimen venezolano desde los tiempos de Hugo Chávez. Sin embargo, en el primer gobierno de Nicolás Maduro se le usó como emblema de la supuesta guerra económica que el empresariado hacía para desestabilizar el país, argumento con el cual las autoridades trataban de ocultar los altos niveles de escasez generados por las restricciones en las asignaciones de divisas para importar materias primas e insumos (pues el gobierno tenía un control de cambio) y por fijar precios de venta que no cubrían los costos de producción.

Así, las instalaciones de este grupo empresarial recibían fiscalizaciones e inspecciones diarias por parte de casi todos los organismos públicos, lo que respondía a una estrategia de asedio que se prolongó por años. Sin embargo, según reportaje de The New York Times publicado en febrero pasado, desde 2018 entre las partes hubo un acuerdo que dio paso a un descenso en la exposición pública de Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, quien es visto por muchos venezolanos como una posible figura para ocupar la Presidencia de Venezuela, a cambio de un cese al acoso a sus operaciones y una flexibilización en las regulaciones aplicadas.

Sin embargo, el propio Mendoza lanzó el pasado 8 de abril un mensaje en video para sus trabajadores en el que además de invitarlos a cuidarse por el brote del Covid-19 en el país, afirma que la empresa ha distribuido unas 30.000 mascarillas y otros productos de protección, y revela algunos datos de interés sobre la complicada situación de la empresa, que alguna vez empleó a cerca de 35.000 personas.

Relató que los volúmenes de venta han caído 80%, que varias de sus plantas se encuentran sin producir y que, a propósito de los altos inventarios más las restricciones dictadas por las autoridades para contener el virus, paralizó las operaciones de su planta cervecera en San Joaquín.

Desde el 13 de marzo en Venezuela existe una orden de paralización general de actividades, salvo en sectores priorizados. Además, hay una escasez de gasolina que entraba las operaciones de las pocas áreas que siguen activas.

En este contexto, al hablar del pago de beneficios a su personal, Mendoza le dio las gracias a los accionistas de la compañía “que nuevamente se comprometen con recursos que la empresa no está generando, así como a la junta directiva que tiene una visión de mediano y largo plazo”.

Son estas afirmaciones duras sobre la compañía líder del mercado que auguran tempestades en una economía contraída luego de seis años de recesión y con tan sólo unas 2.000 industrias privadas activas en el país, de 12.700 que había en 1999 cuando Chávez llegó al poder; y que despiertan inquietud sobre la posibilidad real de atender las necesidades del mercado en medio de la crisis. La respuesta de Maduro parece no haberse hecho esperar.

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