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¿Se merece Nicolás Maduro una condecoración especial en el Día del Trabajador?

sábado 02 de mayo de 2020, 16:13h
Zenaida Amador (ALnavío).- Ante la llegada del 1 de mayo, Día del Trabajador, el régimen de Nicolás Maduro decretó un aumento salarial que dejó un mal sabor de boca. Reincidiendo en su práctica de imponer medidas inconsultas, elevó lo que llama “el salario mínimo integral” de 2,5 a 4,5 dólares mensuales en medio de una crisis sin precedentes y con el país paralizado por la cuarentena para contener el Covid-19. Desde el chavismo, para justificar tal nivel de depauperación del ingreso, se argumenta que en Venezuela se regalan los servicios públicos. ¿Qué más se puede esperar?
Los trabajadores nada tienen que celebrar en Venezuela / Flickr: Zulio
Los trabajadores nada tienen que celebrar en Venezuela / Flickr: Zulio

El colapso que experimenta Venezuela a todo nivel, exacerbado ahora por la pandemia del coronavirus, es el resultado de dos décadas de estatismo y populismo, la fórmula aplicada por Hugo Chávez y sostenida, con algunas variantes por Nicolás Maduro, como una vía para garantizarse el control del país y, en consecuencia, su sostenimiento permanente en el poder. Desmantelamiento de la infraestructura básica, inoperatividad de los servicios públicos y escasez de rubros fundamentales como gasolina y gas doméstico son parte de las consecuencias de los desmanes asociados a este modelo de gestión del chavismo.

En este cuadro, en el cual uno de cada tres venezolanos se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, Maduro insiste en sus prácticas y en agravar la precariedad de las condiciones de vida de la población como una vía para acentuar su control social. Su más reciente aumento salarial así lo confirma.

No hubo consultas ni medición de impactos entre los empleadores, ni siquiera por el hecho de que el sector productivo está paralizado por las medidas de aislamiento social impuestas desde el 13 de marzo a propósito del brote del Covid-19 ni porque ha comenzado una nueva arremetida de intervención contra empresas privadas para canalizar su producción a los fines que el régimen determine. Simplemente se decretó otro ajuste salarial y punto.

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