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Maduro se lanza de cabeza e impone la parálisis total de la economía

miércoles 13 de mayo de 2020, 15:35h
Por Zenaida Amador (KonZ).- Sin asomo de soluciones a los problemas de fondo que acentúan la paralización real de la economía venezolana y sin medidas compensatorias para el sector empresarial, Nicolás Maduro jugó sus fichas en favor de garantizarse el control social del país y prolongó por otros 30 días más la cuarentena, que implica el cese general de actividades y el bloqueo de vuelos nacionales e internacionales ya vigentes desde mediados de marzo.
Maduro sigue sin escuchar a los empresarios / Foto: @NicolasMaduro
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Maduro sigue sin escuchar a los empresarios / Foto: @NicolasMaduro

De nada importaron los planteamientos a favor de una flexibilización de la cuarentena hechos por el sector empresarial, que corre el riesgo de desfallecer luego de 60 días de parálisis; ni las proyecciones de los economistas, que advierten sobre el impacto recesivo de estas decisiones sobre un aparato productivo minimizado luego de seis años continuos de recesión.

“Voy a renovar el decreto del estado de alarma por 30 días más para seguir protegiendo a nuestro pueblo”, aseguró Nicolás Maduro este martes.

El estado de alarma no solo le da soporte a la cuarentena para contener la expansión del coronavirus en el país, sino que además le permite a Maduro mantener restricciones en la movilidad de la población y a la nación militarizada, que son precisamente los factores que necesita su régimen para darle piso a su gestión en medio de una severa crisis económica, descontento social y movimientos de desestabilización en sus filas.

¿Qué se puede esperar con esta decisión?

Tareck El Aissami, vicepresidente del Área Económica de Maduro, aseguró que “entre cuarentena y producción no hay contradicción”, tratando de hacer ver que desde que se impuso la medida “en Venezuela mantenemos a los sectores estratégicos esenciales a máxima producción para garantizar los bienes y servicios que demanda nuestro pueblo”.

Ni él, que también es ministro de Petróleo, ni el propio Maduro dedicaron una sola palabra al tema de la escasez de gasolina que en el fondo ha generado una parálisis mayor de la que produce la cuarentena a efectos del Covid-19, y que luce como la razón de peso para prolongar el estado de alarma.

Ni él, que también es ministro de Petróleo, ni el propio Maduro dedicaron una sola palabra al tema de la escasez de gasolina que en el fondo ha generado una parálisis mayor de la que produce la cuarentena a efectos del Covid-19, y que luce como la razón de peso para prolongar el estado de alarma.

De hecho, ese factor impide que los sectores priorizados para laborar en medio del confinamiento general, como son salud, alimentos y transporte, puedan realizar sus actividades. La poca gasolina existente se vende restringida a estos sectores, pero no alcanza para abastecerlos.

Los ciudadanos deben hacer colas de varios días a la espera de lograr entre 10 a 20 litros de gasolina al precio oficial o deben recurrir al mercado negro tratando de garantizarse el combustible a entre 2 y 4 dólares por litro.

Debido a esta situación, que se suma a otras carencias y al deterioro general del país, las perspectivas del sector agropecuario son negativas y los coletazos de la crisis apenas asoman.

Según la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedanaga), el suministro de gasolina apenas alcanza a un 3% del sector, lo que limita sus labores productivas y la distribución de los alimentos hacia los puntos de venta.

En paralelo, la Federación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) advirtió que en la actualidad se consumen los alimentos sembrados en los últimos seis a tres meses, porque “hoy no hemos podido sembrar nada”.

La Sociedad de Ingenieros Agrónomos de Venezuela, por su parte, señaló que la escasez de combustible que se agudizó en el país desde marzo ha mermado en 25% el proceso de cultivo de plántulas de hortalizas en Lara, una zona que provee 70% de este insumo al país, lo que perfila la situación que experimentará el país en los próximos meses.

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) ha advertido acerca del riesgo de escasez asociado a la cuarentena. Esa es la realidad que está a la vuelta de la esquina.

¿Caer hasta el fondo?

Según El Aissami, se mantienen las mismas medidas de apoyo a los sectores económicos que se aprobaron en marzo pasado. “Hemos brindado acompañamiento a los sectores no esenciales de la economía, para coadyuvar y aliviar la carga de estos sectores en esta coyuntura, con el objetivo de favorecer el empleo del sector privado, garantizar la estabilidad financiera y económica de esas empresas”.

¿Por qué Maduro y el régimen se resisten a flexibilizar la cuarentena en Venezuela?


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Sin embargo, esa no es la lectura que impera sobre la actuación del régimen. Estimaciones de la Cepal indican que el régimen de Maduro ha sido uno de los que menos medidas compensatorias ha adoptado para mitigar el impacto económico del Covid-19 en la región, algo que ha sido demandado por todos los sectores productivos obligados a permanecer inactivos desde marzo.

Por eso la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) ya había preparado un Protocolo de Seguridad Anticontagio Covid-19 para el uso en el sector de cara a la anhelada flexibilización de la cuarentena, de manera de seguir garantizando la contención del virus mientras se avanzaba en la reactivación de la economía, que luce como la única vía de supervivencia de las empresas en el estado actual del país y dada la falta de capacidad del Estado para darles apoyo.

La inactividad generalizada augura para este año una contracción del PIB de 20% en Venezuela. La real gravedad de esta cifra se percibe al observar que la economía venezolana es hoy un 65% de lo que fue en 2013 y que la recesión continuada ha hecho que algunos sectores prácticamente hayan desaparecido.

Además, cerca de 60% de la población está en el sector informal y necesita generar ingresos diarios para sostenerse, una opción que se ve limitada por la cuarentena. La reciente decisión de Maduro augura mayor descontrol en la forzada reactivación de actividades que tendrá lugar por la necesidad de la población, mientras que al sector formal lo seguirá asfixiando con las limitaciones impuestas.

Frente al impacto de la reciente decisión de extender la cuarentena, Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, es lapidario: “En economía no hay foso. Siempre se puede caer más”.

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