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Asdrúbal Chávez

Pedro Benítez (ALnavío).- El madurismo insiste en sus maniobras de distracción. Umberto Eco señalaba que ante la opinión pública se puede tapar una crisis con otra crisis, un escándalo con otro escándalo. El chavismo ha sido experto en este tipo de estratagemas. La falsa invasión armada de la semana pasada le ha dado la oportunidad distraer la atención del principal problema que paraliza a Venezuela y que Nicolás Maduro se ha mostrado incapaz de resolver: la crisis de la gasolina.

José Antonio Bautista (ALnavío).- Estos procesos son lentos. Destruir una corporación energética del calibre que tenía Petróleos de Venezuela, PDVSA, en 1998, no era cosa de hacer de la noche a la mañana, menos con un barril de petróleo vendiéndose en montos superiores a los 100 dólares, una herencia de producción de más de 3,6 millones de barriles diarios y una calificación financiera triple A que permitía un inmensurable endeudamiento.

Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Maduro todavía no entra en pánico. Con todos los factores en contra de la crisis, y sin embargo, hace una jugada que se entiende como todo un desafío a los Estados Unidos. Designar a Tareck El Aissami ministro de Petróleo.

Por Juan Antonio Avellaneda.- La emisión por 1.370 millones de dólares que llevó a cabo Citgo Holdings la semana pasada con el fin de pagar el vencimiento del bono con vencimiento en febrero del 2020 ha desatado todo tipo de comentarios en el mundo político y financiero. Algunos critican la transacción y otros la defienden. Para poder emitir un juicio es importante antes que nada entender qué pasó en Citgo en la era Chávez-Maduro.
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Zenaida Amador (ALnavío).- En su urgencia por sostenerse en el poder a cualquier precio Nicolás Maduro lleva meses alejándose de la línea ideológica del chavismo. Esa también es sacrificable. Sin recursos y con un modelo económico fracasado, le ha coqueteado a cualquier opción, incluyendo desandar el camino estatista de la industria petrolera. La PDVSA roja rojita de Chávez parece que pasará a la historia como el registro de un desatino.

Por Caleb Zuleta (KonZ).- La destrucción de PDVSA con Maduro es tres veces más profunda que cuando el paro petrolero. Lo dice el exZar de PDVSA, Rafael Ramírez. Porque con Maduro se han destruido la imagen de la empresa, los yacimientos, la capacidad productiva, los recursos humanos, las instalaciones. Se ha destruido todo. Hasta la “moral, la autoestima, la conciencia, el compromiso”. En una escala de 1 a 10, con el paro de 2002 la destrucción fue de nivel 3 mientras que con Maduro alcanza nivel 10.