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Gobierno de transición

Por César Morillo.- Mientras el caos se acrecienta del lado de la realidad donde se encuentra Nicolás Maduro, Juan Guaidó avanza con paso firme ganando influencia y sumando aliados. El vertiginoso ritmo de los acontecimientos va dejando claro para dónde se inclina el poder. Poco a poco el gobierno de transición va venciendo la usurpación.

Por Orlando Zamora.- Venezuela es un país que se encuentra en el suelo, funcionando a menos de media máquina, donde abundan las colas de hambre, dirigido por un gobierno enfrentado, por ahora, a 30 países que lo desconocen en todo sentido y que sumarán más de 40 en apenas ocho días. Son las naciones de América y Europa vitales para Venezuela.

Por Juan Antonio Avalleneda.- Es importante evaluar el comportamiento de los mercados financieros ante los acontecimientos políticos de las ultimas horas, principalmente el precio del petróleo y el precio de los bonos de la República de Venezuela y PDVSA.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Nicolás Maduro ya no puede ser más poderoso de lo que es. Llegó al límite. Nicolás Maduro, hay que reconocerlo, tiene instinto, tiene olfato de poder, y se ha mantenido en el poder, y ha purgado a aliados, y ha sometido a las fuerza opositoras varias veces consecutivas. Maduro es consciente, sin embargo, de que ese poder no es estable, y cuando cree que estabiliza la nave, los vientos cambian, y otra vez y de nuevo, tiene que ejercitarse en otras maniobras. Este es el caso actual.
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Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- El discurso militar de Nicolás Maduro ya es viejo. Suena a disco rayado. Maduro llama a la lealtad, a la cohesión, a la disciplina interna. Maduro no quiere sorpresas. Teme sorpresas. Si no las temiera, no actuara en reacción. Pues lo de este domingo en el fuerte Paramacay fue en reacción a la propuesta de Juan Guaidó de que la gente se acercara a los militares y les entregara, les hiciera saber los detalles de la Ley de Amnistía.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Hace unos días estos no era así. Hace unas semanas el Gobierno lo tenía todo calculado. Maduro se juramenta para un segundo periodo presidencial y si se van los embajadores pues que se vayan. Eso decían. Al fin y al cabo el costo de la factura de la comunidad internacional ya se estaba pagando. Nicolás Maduro y Diosdado Cabello y también Jorge y Delcy Rodríguez preveían era esto: más presión del Grupo de Lima, más presión de Europa, más presión de los Estados Unidos. Hasta allí. Lo que no calculaban es que, de pronto, un discurso, una línea política, un acuerdo, un llamado, y una ruta en tres fases –cese la usurpación, transición y elecciones libres-, iba a despertar a todo un pueblo. Pero no en los sectores de siempre. El llamado prendió. Y con ella la protesta nacional. Inclusive en los barrios pobres.