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Jair Bolsonaro

Rogelio Núñez (ALnavío).- En este nuevo decenio la división bloquea algunos procesos (OEA y Celac) y la fragmentación condena a la extinción de otros (Prosur, Unasur y ALBA). América Latina se ve recorrida por fracturas transversales plasmadas en la pugna entre el Grupo de Lima y el Grupo de Puebla con la crisis de Venezuela recorriendo todas y cada una de las fracturas regionales. La Alianza del Pacífico luce con mejores opciones de futuro, pero condicionada por la necesidad de dar un salto cualitativo para no caer en una inercia paralizante.

Pedro Benítez (ALnavío).- Los expresidentes Lula da Silva y Cristina Kirchner transforman sus respectivos juicios en causas políticas. Una estratagema hábilmente cínica para mantener el apoyo de sus seguidores dentro y fuera de sus países y conseguir impunidad.

Juan Carlos Zapata (KonZ).- Alberto Fernández sigue sin nombrar a Nicolás Maduro. Es como si la línea estuviera marcada. Como si la decisión es mantenerse bien lejos de Maduro, y de su régimen autoritario, que así es como lo define el presidente electo de Argentina. Pero lo curioso es que Fernández también mantiene cierta distancia con Hugo Chávez y el chavismo. Ya lo hizo y lo volvió a hacer. ¿Dónde?

Pedro Benítez (ALnavío).- Los dos principales herederos del régimen chavista están contentos por las protestas en Chile y Ecuador. Tienen algo más que un respiro. Pero ellos saben que las cosas no han salido como las planearon. También están sorprendidos y temerosos del efecto contagio que no se detiene en regímenes de izquierda o de derecha. El segundo a bordo del régimen chavista, Diosdado Cabello, transmite euforia en sus intervenciones públicas. Desde su punto de vista no es para menos. La ola de protestas primero en Ecuador y luego en Chile lo tiene en regocijo. Nicolás Maduro por su parte está satisfecho pero es más prudente.

Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Maduro dirá que todo es cuestión de tiempo. Es un personaje que sabe ganar tiempo. Lo ha hecho en todo este periodo, desde que asumió el poder en 2013. Rafael Correa le envía este mensaje a Ecuador, que resistan, que todo es cuestión de tiempo para que la revolución ciudadana, la que él encabezó, regrese, vuelva, y se instale de nuevo en el gobierno.

Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Bolsonaro “estimula en Brasil la depredación y arrase del Amazonas”. Lo mueve la “explotación económica y el interés de apropiarse de tierras y recursos naturales de un área que se supone debe ser protegida”. Lo dice el exZar de PDVSA. Pero Maduro, dice Rafael Ramírez, es peor con el Arco Minero. Maduro hace “peores daños”. Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, y Nicolás Maduro son dos personajes autoritarios que no rinden cuentas. Pero Maduro le gana.

Daniel Gómez (ALnavío).- Ya se produjo la reunión entre Donald Trump y Vladímir Putin en el G-20. Ni la Casa Blanca ni el Kremlin dieron detalle del contenido, pero sí confirmaron que la crisis de Venezuela fue uno de los temas. Venezuela fue tema también del encuentro que el presidente de EEUU mantuvo con el de Brasil, Jair Bolsonaro. Ahí Trump pidió paciencia: “Las cosas llevan tiempo. Estamos del lado del pueblo venezolano”. En el G-20 también habrá una reunión del Grupo de Lima en la que participarán los presidentes de Brasil, Argentina, Chile y Canadá.

Pedro Benítez (ALN).- Luego de año y medio de desmovilización se levanta una nueva ola opositora en Venezuela. Ciudad tras ciudad se repiten las concentraciones en apoyo al joven presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien ha despertado, contra todo pronóstico, un entusiasmo que se percibía perdido.

Por Caleb Zuleta (KonZ).- Lula señala que Jair Bolsonaro no “valora la democracia”. Tampoco sus hijos. Tampoco el partido de Bolsonaro. Lula anda en campaña. Lula enfrenta a Bolsonaro. Y el libreto que sigue desde que salió de la cárcel, tiene pegada. Pero a Lula se le olvida que apoyó a Hugo Chávez, que abogó por él para que Venezuela ingresara a Mercosur, aun a sabiendas de que para Chávez la democracia tenía poco valor.

Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- A Maduro no termina de cuadrarle la geometría regional del poder. Fue a La Habana y en la cumbre contra el imperialismo y el neoliberalismo habló de un nuevo frente progresista encabezado por los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Argentina, el electo, Alberto Fernández. Pero estos marcan distancia. No les conviene estar cerca de Maduro. Menos coger línea del chavista.

Pedro Benítez (ALnavío).- La verdad es esta: gobiernos como los de Lenín Moreno, Mauricio Macri e incluso Jair Bolsonaro están cargando con la cuenta de los tres lustros de fiesta populista pagada por el auge de las materias primas que disfrutaron Rafael Correa, la pareja Kirchner y la dupla Lula da Silva-Dilma Rousseff. Estos tuvieron suficientes recursos para financiar toda clase de subsidios a sus clientelas políticas mientras por otro lado sostenían sus respectivas y mutuas redes de corrupción. Ahora alguien tiene que pagar la cuenta y el costo político.

Daniel Gómez (Konz).- El repudio a Nicolás Maduro es generalizado. Y es que este martes, en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, nadie alzó la voz para defenderle.

Juan Carlos Zapata (ALnavío).- China, al igual que Cuba y Rusia, es otro factor que se mueve en esa delgada línea de la negociación entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro, por un lado; y como factor de peso en América Latina. China, con menos exposición que Rusia y Cuba, no por ello deja de tener una posición respecto a la crisis de Venezuela. La manifestó en la más reciente visita del presidente Xi Jinping a Moscú. Porque Pekín y Moscú coinciden en un punto de fondo: que la solución es política y no militar y que no haya injerencia externa.

María Rodríguez (ALN).- En la visita del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a Estados Unidos, quedó patente que al mandatario le urge resolver el tema de Venezuela. Habló de ello con Donald Trump, con los medios de comunicación, en la Cámara de Comercio de EEUU y hasta con altos mandos de la CIA.