konzapata.com

Néstor Reverol

María Rodríguez (ALN).- Néstor Reverol, ministro de Justicia de Nicolás Maduro, leyó el comunicado del arresto de Roberto Marrero, jefe de Despacho de Juan Guaidó, lentamente, sin aplomo, sin seguridad. Equivocaba palabras, hacía pausas no justificadas e incluso gramaticalmente incorrectas. Enfatizaba finales de frase que no venían a cuento. Como si fuera la primera vez que se enfrentaba al texto que leía. Como si el comunicado no tuviera nada que ver con él.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Ahora Roberto Marrero es terrorista. Ahora Marrero es jefe terrorista. Ahora Marrero es responsable de grupos criminales. Lo dice el ministro de Interior, el general Néstor Reverol. El mismo que hizo de la Guardia Nacional una maquinaria de represión sin antecedentes en América Latina. Reverol leyó. Aunque mal leyó. Pero leyó el libreto. El mismo que leía en la Unión Soviética la policía política. El mismo que sigue leyendo el G-2 en Cuba.

Publicado en 2017

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- No hay que pasar por alto el último evento de Maduro con la Fuerza Armada. No hay que pasar por alto el discurso del general Padrino López. Nace el nuevo Maduro. Con una Fuerza Armada que lo arropa. Y lo protege. Es el Maduro, señala el general, al que hay que reconocer el liderazgo. El que ha enfrentado la adversidad. La “vileza” de las “fuerzas del mal” que han querido imponerse.
  • 1

Pedro Benítez (ALN).- La comunidad democrática internacional comienza a conocer la lógica con la que opera el régimen de Nicolás Maduro. Mentir y engañar invariablemente. Mostrar debilidad cuando más fuerte se siente y fuerza cuando sabe que está más débil. El arte de la guerra. Actuar de la manera más despiadada. Llevar a situaciones límite. Amenazar y secuestrar para desde esa posición aparentar que negocia. Es lo que Maduro se dispone a hacer dando un golpe de fuerza y desafiando abiertamente a las democracias del mundo.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- ¿Un muerto? ¿Otro? Qué significa un muerto más para el esbirro. Poco. Casi nada. No para un régimen que habla de paz y genera violencia. No para un régimen que habla de humanismo y genera una crisis humanitaria. No para un régimen que habla de democracia participativa y reprime, y mata, asesina, en la calle, a plena luz del día. ¿Qué pasó con el concejal Fernando Albán?